El equipo docente y no docente del colegio El Pinar de Nuestra Señora ha compartido una jornada inolvidable de peregrinación, unión y profunda alegría en Galapagar.

Durante el fin de semana del 9 al 11 de octubre, el personal docente y no docente de nuestro colegio hemos emprendido juntos un viaje muy especial en peregrinación a Galapagar. La jornada comenzó con una enriquecedora visita a la Nunciatura Apostólica. Allí tuvimos la bendición de compartir un entrañable momento con Su Excelencia el Nuncio Monseñor Piero Pioppo, quien nos acogió con calidez y nos invitó a contemplar y disfrutar de ese lugar tan especial.
Uno de los momentos más vivificantes e intensos de la peregrinación fue el emotivo encuentro con la Madre María Marta, superiora general de las Hijas de Santa María del Corazón de Jesús. Sus palabras de aliento, testimonio y cercanía calaron profundamente en el corazón de todos, recordándonos el verdadero sentido de nuestra vocación educadora y fortaleciendo los lazos de fraternidad que nos unen.
Asimismo, pudimos disfrutar de una enriquecedora charla educativa con la Madre María de Santa Teresa y las Hermanas de Veracruz. Todos reflexionamos sobre la belleza y la riqueza de la educación. Se destacó la importancia de ayudar al alumnado a construirse integralmente como persona desde el asombro, enseñándole a buscar siempre lo bello, lo bueno y lo verdadero en todo.
La emoción se hizo especialmente presente en el encuentro con las postulantes, entre las que tuvimos la alegría de reencontrarnos con exalumnas de El Pinar. Escuchar su valiente testimonio de fe con la decisión de entregar su vida a Cristo fue un momento profundamente conmovedor que llenó de orgullo y gratitud a todos.
Esta experiencia ha sido un verdadero regalo para la comunidad educativa de El Pinar. Nos ha permitido hacer una pausa en el camino, compartir la oración, reír juntos y reafirmar el espíritu de familia que nos caracteriza. Hemos recargado fuerzas para continuar nuestra labor con el corazón renovado.




Agradecemos de corazón la cálida acogida recibida en Galapagar y la generosidad de todos los que han hecho posible esta jornada de fe y convivencia. Volvemos más unidos que nunca, más familia que nunca, deseosos de la próxima peregrinación.